Érase una vez un hombrecillo de nombre desconocido que abrió un blog allá por abril del año dos mil seis después de Cristo. Era un procastinador nato, y, como cual,dejó el blog abandonado a su suerte con una cutre despedida.
Ese mismo hombrecillo pensó: “Oyes, yo creo que voy a estar mejor sin blog”. De hecho, probablemente fuera así, hasta que un mes después de su cierre volvió a caer en la tentación y lo único que consiguió fue evangelizar al personal sobre la divina aceleración en Ubuntu y engrosar las listas del Technorati.
Meses después, es decir, hace un mes ahora, el propio hombrecillo, ¡sí, sí, habéis leído bien!, el mismo se aburrió completamente del blog y las únicas visitas que le terminaban llegando eran las de el post evangelizador. Entonces se propuso engrosar aún más los listados de blogs abriendo uno nuevo que, según ha comunicado él mismo, le parece que puede llegar a buen puerto (a uno como el de Vigo, por ejemplo, el mejor puerto del mundo mundial desde que Abel Caballero lo presidió y echó a hostias a los que lo hacían mal).
También ha comunicado algo sobre la temática. Dice que abandonará un poquito el factor geek, aunque no lo dejará nunca por completo, y posteará cosillas más bizarras como este mismo post que nadie se entera de nada, ¿verdad?
Lo más extraño de su comunicado ha sido la última frase, se ha despedido con un sosete “Bienvenidos a mi blog”. Yo no entiendo a este hombre, de verdad.
